Editorial:

Medicina andina
La cosmovisión de los Kallawayas


En su sesión del 2 y 3 de diciembre, 2003, la UNESCO decretó a la medicina y a la cultura Kallawaya como patrimonio oral e intangible de la humanidad en una declaración sobre la cosmovisión de los Kallawayas llamándola “ejemplo eminente del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”.

El país de los Kallawayas – o, palabras administrativas, la provincia Juan Bautista Saavedra de Bolivia con una población de 24.502 habitantes (en un 97% quechua/aymara hablantes, 2005) - es un caso característico de altos niveles de desarrollo andino autóctono, tanto a nivel social y económico como cultural. Sus ayllus abrigados por una geografía relativamente inaccesible y por un aislamiento “de puerta cerrada y ventana abierta”, supieron defender y mantener en forma bastante integral su cultura desde el tiempo del Tawantinsuyo y sin cerrarse hacia afuera. Sus médicos y herbolarios continuaban el tradicional servicio externo con sus viajes internacionales desde tiempos del inca. Hasta que en 1985 les llegó “el progreso” con la construcción de unos caminos transitables para vehículos.  

Se les abrió la puerta desde afuera con una invasión de mercancías que comenzó a socavar, reducir e involucionar la economía tradicional de la comunidad por las relaciones desiguales de intercambio, como también por los altos costos del transporte y de los servicios que ofrecen los comerciantes. Otras consecuencias del plan de integración nacional eran: la emigración de la juventud, el debilitamiento de la cosmovisión, religión y cultura andinas; la invasión de sectas foráneas y la llamada ‘apertura ideológica'; la desintegración de las estructuras sociales de la comunidad tradicional; la duda y el menosprecio de la tecnología agropecuaria tradicional; y su reemplazo por una economía de mercado y dinero com elementos y procesos de la tecnología moderna, de tranportes, comodidades y consumo modernos. Al final podemos preguntarnos: ¿Progreso ¿para quienes...?

En esta edición presentamos tres artículos del Dr. Juan van Kessel. En su primer aporte describe el perfil socio-económico tradicional del país de los Kallawayas, todavía en plena vigencia en la última década del siglo XX, con su explotación agropecuaria organizada según el sistema tradicional del archipiélago vertical que abarca un máximo de diferentes niveles ecológicos y que circula en base al trueque y a las recuas de llamas. El segundo artículo, titulado “Vida y fuerza del ayllu kallawaya”, trata del bienestar y la salud en el concepto andino, que considera la vida única y universal de la Pachamama, y en que participan – para bien y para mal – todas sus partes humanas, naturales y espirituales. El autor expone que la salud y el bienestar del ayllu kallawaya implica – aparte de su comunidad humana – también la de su tierra, aguas y cerros; sus vientos, lluvias y clima; su flora y fauna natural y domesticada; de los antepasados: gentiles, cristianos y muertos nuevos. Con el título del tercer aporte – ‘el saber kallawaya’ – el autor introduce el tema de la cosmovisión y la ética andinas las que forman el fundamento de la etno-agronomía, la medicina kallawaya; es la oportunidad de presentar los estudios etnográficos de los mejores investigadores contemporáneos que salen ‘interrogando y aprendiendo’; es también la oportunidad de una crítica fundamental al método científico con que pretendemos conocer la ‘pacha-vivencia’: el saber experiencial profundo de los kallawayas y sus yachac (“los que saben”).  

IECTA presenta esta edición 30 de la revista VOLVERÉ como adhesión a la proclamación de la UNESCO sobre la cultura kallawaya declarada “patrimonio de la humanidad”; pero al mismo tiempo no dejamos de expresar nuestra honda preocupación por el peligro de un nuevo foco de etno-turismo que esta declaración podría crear. Podemos sospechar las consecuencias, negativas más que positivas, para los Kallawayas cuando interminables filas de extranjeros se aprietan con avidez y curiosidad a sus ventanas y penetran con sus miradas en la intimidad de sus vidas; cuando se les abre la puerta desde afuera... Opinamos que a la declaración de la UNESCO le faltaría políticas de respeto a este patrimonio de la humanidad.

LA REDACCIÓN

 

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